Llego a mi quinta sesión, ¡y ya vamos por la mitad del programa! Pero si la semana pasada tenía pánico, esta tengo directamente ganas de esconderme debajo de la silla.
Mi Drama Queen ha estado como loca intentando sabotear el «Interruptor Mental». ¡Parece que le han quitado la Play Station! Intentar parar un pensamiento de juicio es como intentar parar un tren en marcha con la mano. La cabeza te va a mil por hora, ¡y tú intentando decir «¡Falso! Elijo otra cosa»!
Y llego a la consulta.
Hoy me siento en plan soldado herida en la trinchera. Me pongo de mala leche solo de recordar la semana.
— Yo: (Tirándome en la silla, dramática) Coach, tengo que decirte la verdad. Esta semana, la Drama Queen me ha ganado por goleada. No consigo parar el juicio. ¡Me ha torturado!
— Mi Coach: (Tan tranquila, mirando el reloj, como si yo estuviera contando el tiempo que tardé en la cola del súper) Cuéntame, ¿cómo ha ido con el Interruptor Mental? ¿Qué pasó cuando te juzgaste por algo tonto?
— Yo: ¡Fatal! Me juzgo por todo. Me he juzgado por la forma de hablar, por lo que cociné ayer, por dejar los calcetines mal… Y si consigo decir «¡Falso! Elijo otra cosa», mi cabeza me responde: «¡Falsa tú! Que es mentira, y lo sabes. Eres una farsante.»
— Mi Coach: ¿Y qué pasó con el ejercicio del espejo?
— Yo: Sí,lo hice, pero con trampas. El lunes me miré y dije: «Me apruebo y valgo, y punto.» Pero automáticamente añadí: «Pero sin este jersey, que no me favorece, y la ojera te llega al ombligo.» ¿Eso cuenta como auto-aprobación o como que tengo un problema serio?
— Mi Coach: (Se ríe, y se acomoda como si fuera a contar un chiste) Cuenta como que tu adicción a juzgarte es más fuerte de lo que pensabas. Es como si te hubieran quitado el tabaco y te hubieran dejado el cenicero lleno. El cerebro está acostumbrado a ese chute de negatividad.
Ahí viene el zasca sutil. Mi Coach sabe que no es cuestión de fuerza de voluntad, sino de dejar de creer en las tonterías.
— Mi Coach: Estás intentando parar el pensamiento, ¡y eso es imposible! El cerebro genera ruido por diseño. La tarea no es callar a la Drama Queen. La tarea es no creer en lo que dice. No le des audiencia.
— Yo: ¿Y cómo demonios consigo yo no creerme mi propia cabeza? ¡Es como decirle que no al telediario!
— Mi Coach: Justo. El juicio es un pensamiento, no es la verdad. ¿Qué pasaría si, en lugar de luchar contra él, simplemente le dieras la razón, pero sin darle importancia? ¿Como a un comercial de telemarketing que te vende un seguro de vida que no necesitas?
— Yo: ¿Como? ¿Si pienso «Soy una inútil» le digo «Vale, y qué más, next»?
— Mi Coach: ¡Exacto! Lo reconoces, le dices: «Ah, sí, hola, juicio, ya te he oído,» y sigues a lo tuyo. Le quitas el poder y el drama. Es un pensamiento. Pasa página.
La Tarea de la Semana: ¡A Ignorar el Comercial Interno!
La lección de esta quinta sesión fue brutal: no tengo que ganar la guerra al pensamiento, tengo que dejar de luchar contra él. No puedo parar el juicio, pero sí puedo ignorarlo.
Para esta semana, el plan se centra en la rendición estratégica al juicio. ¡Se acabó el drama!.
Lo que me llevo:
El problema no es que juzgue, sino que me creo a pies juntillas lo que me dice la cabeza. Es como creerme el horóscopo. ¡Y eso es lo que me quita la seguridad!
Mi Acción:
Cuando venga un pensamiento de juicio («Qué mal lo has hecho»), diré simplemente: «Gracias por el aviso, pero voy a seguir a lo mío.» ¡Como si le hablaras a un comercial de telemarketing que te ha llamado a la hora de la siesta!
Si me pillo a mí misma renegando de mi aspecto o de algo que hice, en lugar de luchar, me obligaré a decir «Y AUN ASÍ, sigo valiendo». Aceptación total, sin condiciones.
Mi Coach lo sentenció: Deja de pelear con tu mente, que es una crítica por naturaleza. Simplemente, no la escuches.
Esta Quinta Sesión ha sido un giro de guion brutal. Resulta que yo era la que le daba el micrófono al Drama Queen.
Ahora, ¿conseguiré ignorar la voz que me ha acompañado toda la vida?.
¿O volveré la semana que viene quejándome de que el comercial interno no me deja dormir?
(Estamos en la sesión 5 de 10… ¡y no sé qué va a pasar! ¡No te pierdas la próxima entrega!).
NOTA: Estas sesiones son totalmente ficticias, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, (o quizás no)…